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Diámetro necesitas grabes

Qué diámetro de aro de luz necesitas según grabes la cara o el cuerpo entero

Qué diámetro de aro de luz necesitas según grabes la cara o el cuerpo entero

Abres el catálogo y te encuentras aros de 20, de 30, de 45 centímetros, y la tentación es elegir el más grande por si acaso o el más pequeño porque ocupa menos. Error. El diámetro es la medida que decide si el aro te va a servir para lo que grabas, mucho más que el número de modos o el mando a distancia. Y la elección depende sobre todo de una cosa: si encuadras solo la cara, medio cuerpo o el cuerpo entero.

Por qué el diámetro es la medida que manda

Un aro de luz no es una bombilla con forma curiosa. Es una fila de puntos de luz dispuestos en círculo, y cada uno te ilumina desde un ángulo ligeramente distinto. La sombra que proyectaría la parte de arriba del aro la rellena la luz que llega desde abajo, y la de la izquierda la corrige la de la derecha. El resultado es esa iluminación sin sombras duras que delata a los aros: la nariz no dibuja una mancha oscura sobre la mejilla y las ojeras se disimulan solas.

Ahora bien, ese reparto de ángulos solo ocurre cuando el aro, visto desde donde estás tú, abarca un ángulo amplio. Dicho de otro modo: tiene que ser grande en proporción a la distancia. Un aro de 26 centímetros a medio metro de tu cara se "ve" grande y envuelve bien. El mismo aro a tres metros se convierte en un punto más, y un punto de luz se comporta como una linterna: sombras recortadas y brillos concentrados. Por eso no existe el diámetro bueno en abstracto; existe el diámetro adecuado para la distancia a la que trabajas, y esa distancia la fija tu encuadre.

Solo la cara: selfies, escritorio y videollamadas

Si grabas con el móvil a un brazo de distancia o trabajas frente al ordenador, la cámara está a entre 40 y 80 centímetros de ti. El aro va pegado a la cámara, así que trabaja a esa misma distancia. Aquí un aro de 20 a 30 centímetros ya abarca un ángulo más que suficiente y hace todo lo que tiene que hacer: luz suave, sin sombras, y el característico reflejo circular en las pupilas.

Los aros pequeños con pinza para el teléfono, los que encontrarás entre los aros de luz para selfies y redes sociales, están pensados exactamente para esto: distancia de brazo, plano de cara, nada más. No les pidas cubrir una mesa entera o una habitación, porque no es su terreno.

Un matiz que se suele pasar por alto: la comodidad. Si pasas una hora en una reunión con un aro de 20 centímetros a 40 de tus ojos, la sensación de deslumbramiento cansa, aunque la luz sea regulable. Para uso diario frente a la pantalla suele resultar más agradable un aro algo mayor, de unos 30 centímetros, colocado un poco más lejos, detrás o encima del monitor. Es la configuración habitual de las luces para videoconferencia y streaming, donde la prioridad es aguantar horas delante sin que la vista se resienta.

Medio cuerpo y tocador: el terreno de los 30 a 45 centímetros

Cambia la escena: tutorial de maquillaje sentada al tocador, vídeo de cocina con las manos sobre la encimera, streaming en el que se ven los hombros y los gestos. La cámara se aleja a entre un metro y metro y medio, y el aro con ella.

A esa distancia, un aro de 25 centímetros ya empieza a quedarse justo: sigue iluminando, pero el abrazo de la luz se estrecha y las sombras empiezan a asomar en el cuello y bajo la barbilla. Lo que toca aquí son aros de 30 a 45 centímetros. Con 45 centímetros a metro y medio todavía hay ángulo de sobra para que la luz llegue desde arriba, desde abajo y desde los lados, y además el hueco central permite colocar la cámara o el móvil en medio sin que el objetivo quede tapado.

En maquillaje esto importa el doble, porque no solo iluminas la cara: necesitas que la luz llegue pareja a las manos cuando acercas una paleta o un pincel a cámara. Si estás montando ese tipo de espacio, en la sección de iluminación para maquillaje los diámetros medios predominan precisamente por eso.

Cuerpo entero: a partir de 45 centímetros y con truco

Para que quepas de pies a cabeza, la cámara tiene que irse a dos metros y medio, tres o incluso más, según el objetivo y el espacio de la habitación. Y aquí hay que ser honesto con la física: a tres metros, ni el aro más grande del catálogo abarca un ángulo amplio. Deja de comportarse como un aro clásico y pasa a ser una luz frontal uniforme, que sigue siendo útil para vídeos de outfits, baile o fitness, pero ya no esperes el mismo efecto envolvente que en un primer plano.

El truco está en que el aro no tiene por qué ir pegado a la cámara. Solo tiene que quedar fuera del encuadre. Si la cámara está a tres metros y medio, puedes colocar el aro a metro y medio o dos de ti, un palmo por fuera del plano, y recuperar buena parte del efecto. Con un aro de 45 a 53 centímetros a dos metros, la luz todavía llega desde ángulos suficientemente distintos como para suavizar las sombras. Los aros de ese tamaño son los habituales en la categoría de iluminación para fotografía y vídeo, pensados para trabajar con el sujeto lejos.

Segundo asunto: la potencia. La luz se reparte por el espacio conforme se aleja, así que al doblar la distancia no llega la mitad de luz, llega una cuarta parte. Un aro que sobra a un metro se queda corto a tres si no tiene potencia de reserva. Los aros grandes montan más diodos precisamente para compensar esto, pero la cantidad exacta cambia de un modelo a otro, así que míralo en la ficha del producto.

Y tercero: el soporte. Un aro de 50 centímetros pesa y hace palanca sobre el trípode, y si además lo subes por encima de tu cabeza para que la luz caiga desde arriba, cualquier pie endeble empieza a oscilar. Para diámetros grandes, echa un ojo a los soportes y trípodes con base ancha y columna robusta, porque el aro es tan estable como lo que lo sujeta.

Una regla rápida para acertar a la primera

Si quieres una fórmula para no darle más vueltas, usa esta: mide la distancia que habrá entre el aro y tú (que suele coincidir con la distancia de la cámara, salvo que adelantes el aro como hemos visto) y busca un diámetro que sea, como mínimo, un tercio de esa distancia.

  • Cara a 50-70 centímetros: aro de 20-26 centímetros.
  • Cara y hombros a 1 metro: aro de 30 centímetros o algo más.
  • Medio cuerpo a 1,2-1,5 metros: aro de 40-45 centímetros.
  • Cuerpo entero con el aro adelantado a 1,5-2 metros: aro de 45-53 centímetros.

Si el aro queda por debajo de ese tercio no pasa nada grave: seguirás teniendo luz frontal y agradable, solo que con menos efecto envolvente y sombras algo más marcadas. Lo que sí conviene evitar son los dos errores contrarios que más se repiten: comprar el aro más grande "por si acaso" para usarlo en un escritorio, donde estorba, obliga a apartarlo y acaba deslumbrando; o comprar uno pequeño para grabar el cuerpo entero, donde a tres metros se convierte en un foco duro que dibuja tu silueta en la pared de detrás.

Con el diámetro claro, lo demás (temperatura de color, regulación, alimentación) se decide en un minuto mirando la ficha de cada modelo. Pero el diámetro es lo que no se puede corregir después: ningún mando ni ninguna app convierte un aro pequeño en uno grande.

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